miércoles, 3 de septiembre de 2008

TRIBUS URBANAS - LOS ROCKEROS


Decidimos elegir a este grupo, Los Rockeros, para finalizar con la serie de escritos sobre Tribus Urbanas, porque aunque no son los únicos en nuestro país, es innegable su presencia e influencia en la cotidianeidad de nuestras grandes ciudades y, por ende, en la juventud.

Estos han estado presentes desde hace algunos años, viniendo paulatinamente, asomándose y adquiriendo fuerza en nuestras urbes. Estas manifestaciones juveniles diferentes a las convencionalmente aceptadas como normales, han sido catalogadas como situaciones problemáticas que escapan al control convencional de la sociedad; por lo tanto, han sido objeto de cuestionamientos, identificándolas como fuente de peligro y riesgo para el orden social, con la utilización de etiquetas como delincuentes, drogadictos, pandilleros, apáticos, vagos, degenerados, entre otras cosas.

Pero estos son grupos que tienen características muy interesantes de estudiar, como el hecho de que hacen proclamación expresa del sentido colectivo y grupal por encima de lo individual, hacen a un lado sus intereses personales, para que prevalezcan, los intereses comunitarios.
La pérdida de la capacidad cohesiva de una sociedad cada vez más abstracta y aislacionista despeja el campo al surgimiento de estos grupos que se vuelven más apasionados por los lazos primitivos de identidad.

Repasemos algunos antecedentes que podrían ser considerados como el origen de estas agrupaciones. Los primeros estudios y manifestaciones tribales juveniles las encontramos en la pujante Chicago, de inicios del siglo XX; en donde, aparejada al desarrollo económico y además industrial de esa ciudad, empiezan a surgir las primeras pandillas de origen étnico.
Años después, en la década de los 50 del siglo pasado, en Inglaterra, surgen los Teddy Boys, procedentes de la clase trabajadora del East End de Londres, fruto de la confrontación de jóvenes de la clase obrera, que tenían trabajos mal remunerados.

Es esta manifestación juvenil, la que se considera como el antecedente de los rockers o rockeros y que convirtieron a este género musical, el rock, en el vehículo de una rebelión indiscriminada contra todo, llámese familia, escuela, trabajo, policía o extranjeros.

De estos, los Teddy Boys, surgen también los Mods, que vestían trajes italianos, pantalones estrechos, cabello corto y su característica principal era que se conducían en motocicletas vespa.
Las características de estos grupos, según nuestros autores Costa, Pérez y Tropea, son:

• Potencian las pulsiones gregarias y asociativas del sujeto, que, de este modo, se siente incierto en una unidad de orden superior.
• Defienden presuntos intereses comunes -del grupo, queremos decir- y estrechan vínculos gregarios basados en valores específicos.
• Son un ámbito propicio para compartir experiencias y rituales, a menudo secretos, que generan y consolidan el sentido de pertenencia al grupo.

Los rockeros en Honduras, son grupos de personas que rinden culto y tributo al rock y sus diferentes géneros, comparten la misma pasión, los mismos gustos, los mismos problemas, y allí encuentran valores como unidad y solidaridad.

Entre los diferentes estílos, géneros y subgéneros musicales que estos jóvenes siguen encontramos, entre otros, a los gothic rock, gothic metal, heavy metal, trash metal, metal sinfónico, metal melódico, power metal, rock clásico, punk, punk rock, etc. Estos ritmos van desde melodías muy bien estructuradas, hasta ruidos estrambóticos y sonidos guturales.
Es difícil creer que en los antecedentes del rock se pueden encontrar en el Jazz y el Blues, géneros musicales que dieron las bases para el surgimiento de la música en mención.

Para ser rockero, solamente se tiene que compartir los gustos que ya mencionamos y además, el hecho de ser introducido por un rockero de ya varios años, ayudará mucho a su ingreso.
A veces, son introducidos al mundo del rock por un familiar, hermano e inclusive, el padre. Es importante compartir ciertos ideales, para facilitar la aceptación.

Los miembros de estos grupos vienen de diferentes estratos sociales, así es que podemos encontrar a profesionales como médicos, abogados, policías, estudiantes, maestros, etc.
Y también, por otro lado, no hay una lógica en cuanto a las edades de las personas que disfrutan este género musical, así como se puede hallar entre ellos a adolescentes e, inclusive, púberes, existen también personas que rondan los cincuenta años, los une la pasión por la música y por el rock. Ellos intentan llevar su vida, según la cultura pregonada por estos grupos, a través de su música.

Se crea un lazo de fraternidad y de fidelidad entre los rockeros, y las bandas a que ellos admiran. Estas bandas rockeras, normalmente no cambian de género, pero a veces evolucionan en su estilo, además, un solo individuo puede integrar diferentes bandas, sin ningún problema.
Sus admiradores pueden tener preferencia para dos o más géneros diferentes, sin que esto sea mal interpretado como una traición a su banda, pero da prestigio entre ellos, el hecho de definir su género predilecto.

Lo más característico de su vestimenta, es la camiseta negra a veces estampada con sus grupos favoritos, generalmente tienen larga cabellera, aunque también pueden usar un corte normal o rapado, no sé es estricto al respecto.

Es más atractivo, si se combina igual botas negras, pantalones de cuero, y chumpas negras. Los metaleros agregan a estos atuendos brazaletes de cuero con clavos, cadenas, y a veces se pintan la cara, y adornan sus cuerpos con algunos tatuajes, como calaveras, mujeres, guitarras, etc. Todo dependerá del grado de involucramiento, e internalización de la subcultura rockera en el individuo.

Si sé es rockero permanente, se respira, come y sueña rock, es decir, el amor por el rock es un apasionamiento total. Su vida es un culto al rock.

Pero también existen aquellos que son rockeros en los ratos libres, a los que despectivamente ellos llaman POSER, son los impostores del estilo rockero, son los impuros de este estilo de vida. Los poser disfrutan del rock, pero no comparten la forma de vivirlo, o a veces se considera poser a aquellos detractores del movimiento.

El rechazo a los poser, solamente es superado por el odio a los policías, quienes consideran a estos como pandilleros, al estilo MS 13 y barrio 18, e igualmente los rockeros los catalogan como sus principales enemigos, sobre todo por los excesos que reciben de parte de ellos.
El saber a profundidad de la cultura y bandas rockeras, da prestigio a quien posea esas características, recae sobre él un sentimiento de admiración de aquellos no tan conocedores de este estilo de vida. Estilo de vida que da poder, sentimiento, seguridad, atención, mujeres, y rienda suelta a sus anhelos.

Entre las bandas rockeras hondureñas más famosas encontramos a Blasfemia, Tropa de Baco, Delirium Tremens, ADN, Profecía, Vendetta, Alquimia, Orco Mustropus, Sendra, Trauma, Profetas, entre otras. Nombres sugestivos que denotan la naturaleza de esos grupos.

Es innegable aceptar que las formas de canalizar las pasiones de estos grupos tribales contemporáneos, son entre otros, la música. Es esta, una de las manifestaciones más frecuentes, debido quizás a su potencial de agregación masiva, y de intensidad emocional.

Esa impresión de anonimato, que se da generalmente en los conciertos, a la que la multitud está siendo empujada en esos momentos mencionados, es la que hace que se reduzcan sensiblemente las inhibiciones sociales en sus miembros, y las condiciones que se dan, favorecen al contagio de determinados comportamientos, generalmente fuera de los parámetros sociales establecidos.

Los conciertos de rock por naturaleza propia, son el clímax espacial y temporal de los rockeros, en donde dan rienda suelta a su pasión por la música, a su identidad personal, a su afirmación como ellos mismos, a su lealtad al género. Donde a través del MOSH, se desenfrena toda su pasión, su energía, su frustración y alegría.

El Mosh, es una manifestación tribal de violencia controlada, en donde los que participan se empujan entre sí. Se tiran patadas, y golpes, todo esto al ritmo de estridentes ruidos de guitarras.

Consiste en organizar un desorden muy bien ordenado, una agresión impersonal; la participación en este acto ritual y simbólico, proporciona satisfacción personal.

Esta agresión controlada tiene algunas reglas no escritas que establecen que es lo permitido entre ellos, pero al conjugarse una aglomeración de jóvenes que se cuentan por centenares, más algunas drogas, obviamente es de esperar que en el Mosh, resulten algunos lesionados, más por producto de la inercia, que por una agresión pura. La participación en el Mosh, es voluntaria.
Es tanta la devoción a esto grupos, y a la subcultura rockera, que cuando se realizan conciertos con bandas famosas en países centroamericanos, el rockero es capaz de conseguir dinero prestado, vender sus pertenencias, ahorrar por meses y desplazarse por centenares de kilómetros, solo por ver a sus ídolos tocar. Una pasión que solamente se podría comparar con la que viven los aficionados al fútbol.

Obviamente, la mayoría de los rockeros no pertenecen a la clase baja, porque este estilo de vida, genera importantes gastos en su economía, es característico entre ellos, adquirir prendas originales que pueden costar más de un salario mínimo hondureño. Para ser un rockero como tal, deberá de tener algún ingreso económico importante.

La presencia de las féminas entre los rockeros es mínima, es un movimiento por naturaleza masculino, cuyas prácticas ahuyentan al sexo femenino, pero aun así, hay algunas mujeres rockeras, pocas, pero las hay.

Ellas, las rockeras, utilizan la camiseta negra, pero mantienen su estilo y glamour, inclusive hay algunas aventadas que participan en los mosh.

Aunque generalmente las que conviven con los rockeros, tiene como motivación principal alguna atracción personal de alguien en especial y no la pertenencia al grupo en sí.

Los rockeros son una de las tribus urbanas de más larga data en el país, su pasión por la música rock y su apariencia desaliñada ha provocado que sobre ellos caiga el estigma y rechazo social.
Son grupos que por su naturaleza propia aparentan que son violentos, que prima entre ellos un sentimiento de rechazo a una sociedad injusta e hipócrita que prefiere el individualismo al beneficio colectivo.

Para los rockeros, como otras tribus urbanas, el beneficio colectivo es más importante, pero su ansia de identidad, autoafirmación y el culto a la imagen, conduce inexorablemente a la violencia.
ARTICULO ENVIADO POR SU AUTOR GUSTAVO SANCHEZ