miércoles, 23 de junio de 2010

¿ES LA SOCIEDAD LA QUE LLEVA AL INDIVIDUO AL DELITO?

Por: Andres Penachino



El estudio de la conducta: criminal, agresiva o antisocial en el hombre, es tan antiguo como la historia del hombre mismo.
Las causas de esta conducta han sido siempre motivo de fuertes polémicas, dividiéndose en dos grupos; los que piensan que el sujeto nace ya con ciertas deficiencias genéticas o las adquiere luego de alguna enfermedad, y los que consideran que las causas están en el medio ambiente donde se desarrolla el individuo (influencias de la educación, familia, entorno, problemas socio económicos, etc.). Así podríamos resumir las opiniones sobre las causas de la conducta criminal: congénitas o adquiridas en Ingles “nature or nurture” (naturaleza o educación). La tentativa de combinar las dos corrientes en una sola, también datan de antiguas épocas pero algunas llegan a la actualidad, solo en algunos casos.

Un poco de historia

Aunque históricamente las ideas sobre el carácter social de la delincuencia se desarrollaron antes y con mayores detalles que la noción de su esencia biológica, no obstante el inicio no fue obra de ese tiempo. En la antigüedad y la edad media, cuando el nivel de desarrollo de las ciencias sociales y de las naturales era todavía sumamente bajo, desempeñaron un importante papel las ideas religiosas y la superstición.

En aquellos tiempos se consideraba a menudo a los delincuentes como alienados, poseídos por el diablo, por el espíritu del mal. La negativa de admitir que el delincuente tenía derecho a una existencia humana condujo a buscar lo delictivo en el propio hombre.

El tema de la delincuencia como forma de la conducta humana, sus orígenes, el castigo consiguiente, quizás no deja de merecer la atención de ningún escritor celebre. Basta mencionar a Charles Dickens, a León Tolstoy o a Víctor Hugo en su novela “Los Miserables”, quien también elabora este tema con gran maestría.

Dejamos de lado las novelas policiales y las películas, entre las que se pueden encontrar, no solo obras con un argumento cautivante, sino también libros que contienen un análisis bastante profundo de los motivos y causa de la conducta delictiva.

Leyendo los pensadores como Platon y también a su discípulo Aristóteles, vemos que en su tiempo ellos prestaron especial atención al tema de la delincuencia. En el siglo XVIII, pensadores como Beccaria, Bentham, Voltaire, Helvecio, Locke, Montesquieu y otros, veían la causa de la delincuencia en la desorganización de la sociedad y en la deficiente educación de los ciudadanos, proponiendo a los legisladores que atenuaran la represión y concedieran mayor atención a las medidas preventivas.

Tomás Moro vio la posibilidad de superar la delincuencia y sus causas en la reestructuración de la sociedad sobre la base de principios socialistas.

Antes que Marx, Willam Goldwin sostuvo que hay tres causas que originan delitos: extrema pobreza, la ostentación de los ricos, y la tiranía que estos últimos ejercen.

El Darwinismo introduce la teoría de que, el salto del reino animal al hombre se produjo en el curso de millones de años de evolución de los homínidos e implico la interacción de nuevas propiedades biológicas del reflejo con una influencia determinante de las relaciones sociales y del trabajo. De no haber sido por esas influencias, los más lejanos antepasados del hombre no hubiesen dado inicio a la especie homo sapiens. Es absolutamente cierto que el primer hecho histórico de los individuos gracias al cual se distinguen de los animales no consiste en que piensan, sino en que comienzan a producir los medios de vida necesarios para satisfacer sus necesidades.

La ciencia acerca de la delincuencia y sus causas se estructura en la segunda mitad del siglo XIX recibiendo el nombre de criminología, sociología o biología criminal, según en el cual estas ciencias eran especialistas en los estudios que investigaron la delincuencia. Veamos ahora, en forma sucinta, las teorías especiales sobre la naturaleza de la delincuencia y sus causas, que fueron elaboradas en el ámbito de las ciencias sociales.

Hacia 1882 en Italia, el pensador Turati sostenía que los factores sociales y, en primer término las condiciones económicas, de las que dependían todas las demás, constituyen las verdaderas causas de la criminalidad.

Más cercano a estos tiempos, encontramos un primer enfoque radical en criminología que se desarrollo en los Estados Unidos de Norteamérica, en la década del 60, dentro de los movimientos políticos de protesta definidos como “Nueva Izquierda” (New Left). Para ellos, las grandes ilegalidades son las del sistema: el racismo y el imperialismo.
En una línea similar se inscribe la Escuela de la National Deviance Conference, que surgió en 1968 por obra de algunos criminólogos ingleses.
Para ellos, el comportamiento desviado es la manifestación de la voluntad de contraponer a los valores utilitaristas dominantes una “moralidad expresiva”, para hacer valer una cultura propia Ajena A las reglas del capitalismo
Estas aseveraciones surgen del análisis de las conductas desviadas o criminalizadas de la cultura juvenil, como el uso de drogas, practicas sexuales no conformistas, o conductas vandálicas en lugares de esparcimiento.

El concepto es:
La sociedad es la responsable de la situación económica que lleva a la comisión de hechos delictivos, por lo tanto es la culpable, o sea que le transfiere la responsabilidad por el delito y se le niega así, la entidad para reprimirlo.

El autor del delito pasa a ser una victima de la sociedad y, al castigarlo, se lo sigue victimizando…

Llevadas estas ideas al momento legislativo, se postula el “derecho penal mínimo”.
Esto consiste en penalizar a la menor cantidad de conductas que, de alguna forma, son consideradas disvaliosas por la mayoría de la sociedad, como así también, buscar penas alternativas a la privativa de libertad, con una tendencia a que este tipo de penas quede reducida a un escaso numero de delitos, y que el monto de las penas privativas de la libertad se reduzca a lo mas mínimo posible. .
En el momento procesal, tienden a favorecer a la situación del imputado mediante la excarcelación o de interpretaciones, a veces forzadas, de las normas, siempre a favor de la absolución o para mejorar la situación procesal..
Ejemplos en estos días sobran….

Finalmente, si la sociedad es la que lleva al individuo al delito, mal puede “readaptarlo”, porque no tiene autoridad para hacerlo. Al estudiarlo y clasificarlo lo estigmatiza.

Ud. tiene la última palabra.
Por Andres Penachino
Bibliografia: Biblioteca del Programa Comunidades Seguras

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