viernes, 25 de junio de 2010

MATAR CON UN ARMA IMPROPIA

Publica: Andres Penachino

Agustín Sartori, de 18 años, salía del Hospital Militar, después haber asistido a una sesión de kinesiología por una lesión que había sufrido mientras jugaba al rugby. Cruzaba la avenida Luis María Campos para volver a su casa, cuando dos asaltantes, que huían de la policía en una moto, lo atropellaron y lo mataron.

Según informaron fuentes policiales y amigos de la víctima, el trágico hecho ocurrió anteanoche, a las 20.30, en el cruce de esa avenida y Benjamín Matienzo, en Palermo.

Antes de atropellar a Sartori, los ladrones habían arrebatado la cartera a dos mujeres que iban en automóvil. El primer hecho ocurrió en la zona de Barrancas de Belgrano y el restante, en la esquina de Luis María Campos y Teodoro García.

Luego de cometer el último robo, los asaltantes comenzaron a ser perseguidos por la policía. Durante esa persecución, los delincuentes atropellaron y mataron al joven.
El trágico episodio causó conmoción en el barrio. Sartori fue la tercera víctima fatal de ladrones en moto en lo que va del año, en la Capital. El 29 de marzo pasado, tres asaltantes asesinaron al yerno del dueño de una distribuidora de golosinas, en la esquina de Córdoba y Pringles. Seis días después, otros tres ladrones en moto mataron al vendedor de diarios Adrián Ferraro, en Parque Chacabuco.

A partir de la muerte de Sartori, el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, volvió a reclamar a los legisladores porteños que sancionen la ley para regular la actividad de los motociclistas (ver aparte).
Al ser atropellado por la moto, Sartori sufrió graves heridas que le provocaron la muerte cuando era llevado en una ambulancia del SAME al hospital Fernández.

Debido a que Sartori no portaba documentación en el momento del accidente, lo cual demoró varias horas la identificación, la Policía Federal debió hacer las averiguaciones iniciales sobre su identidad en la sede del Centro Naval, ya que el único dato disponible era que el joven vestía una campera de esa entidad social, de la que era miembro.

La confirmación de la identidad fue brindada por un amigo de la víctima, que reconoció el cuerpo. Luego de atropellar a Sartori, la policía detuvo a los dos asaltantes, que resultaron heridos al caer de la moto:
Ambos delincuentes quedaron internados en el hospital Fernández. Uno de ellos fue derivado a la sala de terapia intensiva, en estado de coma, mientras que el restante fue internado en una sala común con custodia policial.

Al identificar a los sospechosos, la policía determinó que uno de los asaltantes tenía antecedentes por robos y hurtos, mientras que el otro había estado detenido por tenencia de drogas.
Las dos carteras que fueron robadas durante los asaltos ocurridos antes de que atropellaran a Sartori fueron recuperadas por la policía y entregadas a las damnificadas.

La víctima era el hijo menor del teniente coronel Juan Sartori, un oficial del Ejército quien, hasta 2004, fue el jefe de la Agrupación Seguridad e Inteligencia de la Casa Militar, con responsabilidad sobre la custodia de los edificios y el transporte de la Presidencia de la Nación.

Pero Néstor Kirchner, cuando era presidente, ordenó su relevo después de que se supo que un desconocido había ingresado y permanecido varias horas en la residencia de Olivos.

Su sueño era ser un "puma"

"Un tipo muy alegre, optimista, que ponía buena onda y tenía ganas de hacer cosas". Así definieron sus amigos y compañeros de equipo a Agustín Sartori, a quien llamaban cariñosamente "Coco".
Sartori vivía en un departamento situado en la avenida Dorrego, a pocas cuadras del lugar donde murió, junto a sus padres y a una hermana discapacitada, de cuyo cuidado se encargaba él diariamente. Tenía también otra hermana mayor, ya casada.

Estudiante de sexto año de la orientación comercial en el Instituto Social Militar Dámaso Centeno, Sartori tenía la intención de dedicarse a la kinesiología o a la comunicación social.

Su pasión por el rugby lo llevó a formar parte del equipo de Centro Naval.
En él jugaba en la categoría menores de 19 años y se desempeñaba como tercera línea. Sus allegados contaron que era cuestión de tiempo para que integrara el plantel superior. Su ilusión era jugar en el seleccionado juvenil de rugby y lo habían convocado para pruebas para los Pumitas.
fuente: Diario La Nación

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